Carta pedagógica: ¿Por qué es importante que los niños aprendan a aburrirse?

El temible monstruo del aburrimiento podría no ser tan malo después de todo, y es que, aunque le cause temor a los padres cuando apenas se asoma por la puerta, en realidad se trata de un aliado en el desarrollo de las capacidades de los niños.
Muchas veces, para evitarles pasar una tarde o un rato de aburrimiento a los peques, optamos por buscarles actividades extra escolares, lo cual no solo modifica nuestras rutinas diarias, sino que también implica cierto grado de agotamiento físico y mental tanto para los pequeños como para sus papás.
Natación, inglés, canto, guitarra, pintura o baloncesto… todas son actividades que fomentan el correcto desarrollo de nuestros hijos y de sus habilidades, sin embargo, hoy en día es cada vez más común que los niños presentan una sobre estimulación, dejándolos sin tiempo libre para jugar, pensar, preguntarse o replantearse cosas. El hecho de que los niños estén tan poco acostumbrados a lidiar con el aburrimiento que en cuanto disponen de tiempo de ocio, no saben qué hacer con él y recurren a sus padres para solucionarlo.
¿Por qué los niños deben aburrirse?
  • Así aprenden a conectar con ellos mismos
  • Aprenden a conocerse
  • Fomenta su imaginación y creatividad
El aburrimiento ayuda a los niños a desarrollar estrategias de planificación, habilidades para resolver problemas, de flexibilidad y organizativas, habilidades clave de las que pueden carecer los niños cuyas vidas suelen estar muy estructuradas.
No es el aburrimiento en sí mismo lo que ayuda a adquirir estas habilidades, sino lo que se hace con él. Generalmente, los niños no planean sus días, pero cuando trabajan en un proyecto tienen que crear un plan, organizar sus materiales y resolver problemas. Desarrollar estas habilidades ayuda a los niños a manejar mejor una serie de tareas, como la planificación a largo plazo y la flexibilidad cuando trabajan en proyectos en equipo y ponen en práctica sus habilidades sociales.
Además, el aburrimiento fomenta la creatividad, la autoestima y el pensamiento original. La clave es ayudar a los pequeñitos a que aprendan a manejar su aburrimiento, para que puedan desarrollar su independencia y sientan el control sobre su propia felicidad y bienestar.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
Cuando un niño está aburrido puede significar que tenga hambre, necesite atención, sienta curiosidad por lo que sus padres están haciendo o simplemente se encuentra buscando en qué ocupar su tiempo libre.
Aunque es importante considerar de qué se están quejando los niños, debemos tener cuidado de su reacción inmediata. Si es que dejamos todo porque el pequeño busca atención, no aprenderá a entretenerse, o si es que pasan el tiempo pensando en actividades cada vez que las pida, no le estarás dando oportunidad de generar ideas propias.
Para prepararse ante tales demandas, te sugerimos reservar un tiempo con tu peque para crear juntos una lista de actividades que le gustan y algunos retos divertidos o proyectos que pueden realizar a largo plazo. Puedes retroalimentar sus ideas, basta ponerse a platicar sobre las actividades que más disfruta, las cosas nuevas que le gustaría aprender y las cosas que tienen en casa que podría ocupar para sus planes.
Con ayuda de esa lista, pueden crear una tabla de actividades a la que tu pequeño pueda acudir cuando se sienta aburrido, en lugar de acudir con sus padres. Incluso puede ocupar la tabla como un programa diario o semanal. El tiempo libre sin estructura es incómodo para algunos niños, así que indicándoles cuáles son sus planes diarios y el tiempo que se dedicarán a cada una de sus actividades les ayudará a concentrarse, además, proporciona un ejemplo de cómo estructurar sus días para que puedan alcanzar sus objetivos de manera independiente.
 De esta forma, cada que tu hijo te diga que está aburrido, señálale su tabla de actividades. Con el tiempo podrá apartarse del proceso y comenzar a dedicarse a sus planes por decisión y convicción propia.
Durante la época de vacaciones es cuando más podemos escuchar que los niños se aburren, así que podemos aprovechar esta oportunidad para realizar actividades relacionadas con la naturaleza, como ir de paseo a la montaña o al campo, o destinar una tarde para hacer algo en casa como sembrar flores o podar los árboles del jardín.
Ayudar a tus hijos a ver el aburrimiento como una oportunidad de hacer algo los beneficiará a ambos. Probarán actividades nuevas, desarrollando una mejor tolerancia a la frustración, aprendiendo a tomar sus propias decisiones, adquiriendo habilidades de planeación y resolución de problemas, desarrollando perseverancia y aumentando su confianza en sí mismos, conociéndose más, ampliando sus límites y capacidades. La próxima vez que escuches a tu hijo decir “estoy aburrido”, tómalo como una oportunidad para ver de lo que es capaz con tu ayuda y motivación.
 

 

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