Carta pedagógica: La importancia del descanso en la primera infancia

Los tres primeros años de vida son considerados como el periodo vital más importante de nuestra vida. Durante estos primeros años, y hasta los 7 aproximadamente, estamos construyendo los primeros cimientos de nuestra personalidad, nuestras creencias, autoestima y la manera en la que entendemos el mundo.
A este periodo se le conoce como primera infancia, etapa durante la cual los bebés crecen a un ritmo acelerado. Cada mes su estatura y peso aumentan, así como sus habilidades, comenzando a gatear para posteriormente caminar, correr e incluso hablar. El desarrollo físico y mental de un niño en esta etapa va a depender, en gran medida, de la alimentación que reciba en casa, pero no debemos dejar de lado la importancia de un ciclo de descanso reparador adecuado.
Entendemos la idea de sueño infantil al periodo diurno y nocturno durante el cual los niños descansan. El sueño cumple una función reguladora y reparadora en el organismo. Es esencial para el control de la energía y la temperatura corporal. Reabastece y restaura los procesos corporales, que pudieran haberse dañado durante el día, y nos llena de energía para comenzar al día siguiente.
Hay niños que no descansan bien o no de manera suficiente, sobre todo en las noches, lo cual acarrea consecuencias negativas para su salud física y mental. Tener un ciclo de descanso óptimo es esencial a cualquier edad, pero los bebés y niños pequeños necesitan más horas de descanso que un adulto. Mientras un adulto necesita de entre 7 y 9 horas de descanso diario, un niño de entre 0 y 3 años requiere de 10 a 15 horas de sueño, a veces incluso hasta 20.
Dormir es también un alimento para el cuerpo de un pequeñito. Un niño que no duerme bien termina por manifestar problemas en su conducta o comportamiento, y si el problema es crónico, también comenzará a presentar problemas de salud y en su crecimiento. El descanso es la base del desarrollo físico y psicológico de los niños.
La relación entre sueño y crecimiento está demostrada científicamente, siendo clave la somatropina, una hormona encargada del desarrollo de los tejidos del cuerpo y que se libera cuando dormimos. Por lo tanto, es de vital importancia asegurarnos de que los pequeñitos consigan un ciclo de sueño profundo y reparador, ya que las diferencias entre un niño que disfruta de un descanso de calidad y uno que no lo hace son notables a largo plazo.
Te compartimos tres consejos para mejorar la calidad del sueño de tu pequeño.
  • Establece una rutina del sueño consistente
Los niños pequeños se benefician de tener una rutina predecible antes de dormir. Al establecer horarios regulares para acostarse y despertar, siguiendo una secuencia de actividades relajantes antes de conciliar el sueño, como un baño tibio, ponerse su pijama, leer un cuento o cantar una canción de cuna, estarás estableciendo una rutina diaria a la cual los niños se acostumbran.
  • Ofrece un entorno de sueño tranquilo y reconfortante
Asegúrate de que el lugar donde tu peque duerme sea propicio para el descanso. Una habitación oscura, fresca y silenciosa es lo ideal. Considera el uso de cortinas opacas para evitar luces molestas, un ventilador para refrescar el espacio y una cama o cuna cómoda y segura, con ropa de cama suave y limpia.
  • Establece límites entre las horas de siesta y la hora de dormir
Las siestas son una buena herramienta para complementar los ciclos de descanso, pero es sumamente importante establecer límites y ser coherentes con las horas de siesta y la hora de acostarse. Evita que tu peque duerma si es que la hora para dormir se acerca. Esto ayudará a regular su reloj biológico y a promover un sueño más profundo durante la noche.
Cada niño es único y puede tener necesidades de sueño distintas a las comunes.
Observa a tu pequeño y adapta estas recomendaciones según sus necesidades. Si tienes preocupaciones sobre su ciclo de descanso, considera comentarlo con su pediatra para obtener orientación adicional y apoyo de un especialista.
Asegúrate de proporcionarle el tiempo y espacio necesarios para tener ciclos de
descanso de calidad. Verás cómo un buen descanso se traduce en niños más sanos, enérgicos y felices durante el día.
¡Hasta la próxima, Lectorcitos!
- Con cariño, Club libritos.
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