Carta pedagógica: Consejos para la edad preescolar

Consejos para la edad preescolar 

Los pequeñitos en edad preescolar (de los 3 a los 6 años) comienzan a explorar el mundo con mayor libertad, por lo que iniciar la escuela puede ser motivo de alegría y emoción para algunos de ellos, aunque también es causa de sentimientos encontrados al no querer separarse de sus papis por tanto tiempo. 
Por supuesto que los padres tampoco se quedan tan tranquilos, la ansiedad por saber cómo fue el primer día de clases de su peque es una inquietud que los inunda. Se trata de un gran paso para un niño, y también uno muy importante en su proceso de crianza, ya que lo prepara para convertirse en una persona autónoma al establecer las bases de su futuro aprendizaje escolar. 

Algunos objetivos de aprendizaje durante esta etapa son: 

  • La refinación de habilidades motoras finas, como recortar con tijeras, escribir con un lápiz o crayola, colorear, formar letras y números. 
  • Generar la capacidad de autorregulación, lo cual se logra al mantener la atención fija durante un periodo de tiempo determinado. 
  • Lograr un control de sus emociones desde el momento en que se queda en la escuela, para guardar la calma al no estar presentes sus padres y desarrollar una tolerancia a la frustración. 
  • Comenzar con su desarrollo social, a través de experiencias que le generan empatía, tales como actividades en equipo, juegos por turnos, convivir durante las horas de recreo con otros peques y aprender a resolver conflictos. 
  • Habilidades escolares básicas, como identificar los números, contar, asociar las letras con sus sonidos, conceptos básicos de formas, colores y texturas. 
  • Aprender actividades cotidianas, como ponerse o quitarse el suéter o chamarra, cuidar sus pertenencias o cuidar su aseo personal. 
  • Desarrollar su creatividad y autoconfianza conforme va aprendiendo cosas nuevas y poniéndolas a prueba. 
El aprendizaje durante esta etapa sucede casi sin esfuerzo, debido a la alta capacidad de entendimiento y retención de información que tienen los niños, fortaleciendo sus conexiones neuronales a medida que las ejercitan. Este proceso se beneficia cuando se cuenta con educadores sensibles ante sus inquietudes.
Las experiencias y actividades vividas por los niños literalmente construyen su cerebro, aumentando su capacidad y eficiencia en el ámbito educativo. Dotar a un niño en edad preescolar de un entorno rico en estímulos del lenguaje, sensoriales y cognitivos promueve la relación de sus aprendizajes básicos con su entorno.
Uno de los beneficios más notables de establecer rutinas con los niños es crear una estructura de sus días. A través de rutinas repetitivas pueden aprender sobre eventos secuenciales (primero despierto, luego desayuno, después voy a la escuela) y comienzan a desarrollar su autonomía (despiertan antes de que suene el despertador, aprenden a vestirse sin ayuda, van al baño por su cuenta). De esta manera están mejor preparados para asumir sus nuevas responsabilidades.
Te dejamos unos consejos para aplicar en esta nueva etapa del crecimiento de tu peque para que puedan disfrutarla al máximo.
Construyan una autoestima fuerte
Conforme crecen, los niños comienzan a percibirse a sí mismos bajo los criterios y
principios que sus padres les enseñan. Por eso es muy importante cuidar las palabras que usamos para referirnos a ellos y lo que les gusta, ya que la desaprobación puede repercutir en su autoestima y en su confianza.
Celebren los pequeños avances
Celebrando los avances en el aprendizaje de tu pequeño fortaleces su autoestima. Acciones como aprender a tender su cama, recoger sus juguetes, comer sus verduras sin poner excusas, o cualquier otro avance en su aprendizaje es motivo para felicitarle por su buen comportamiento y alentarle a formar hábitos que aporten rasgos positivos en su vida. No olvides los besos y abrazos, son un excelente incentivo.
Fomenta la disciplina
Cuando enseñas a tus hijos sobre disciplina los estás preparando para la vida,
ayudándoles a distinguir y elegir comportamientos sanos y aceptables, desarrollando respeto hacia las normas de convivencia. Puedes comenzar por explicar que toda acción tiene una consecuencia, que en caso de ser considerada como una falta debe ser enmendada.
Demuestra tu amor incondicional
El proceso de crianza implica también aplicar acciones correctivas, como llamadas de atención, las cuales pueden hacer que los niños se molesten con sus padres y sientan por un momento que no los quieren. Por ello es importante establecer una comunicación positiva, dejándole en claro a tu pequeño que lo corriges por su bien, explicándole que tu cariño no cambia por una travesura o una mala calificación en la escuela.
Los niños llegan al mundo con un enorme ímpetu por descubrir y explorar. A los padres les corresponde apoyar y fomentar su desarrollo para aprovechar esas cualidades. Al demostrar entusiasmo por lo que tu peque aprende en su día a día le ayudas a sentirse orgulloso de su esfuerzo.
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