Carta pedagógica: ¿Cómo hablar con los niños sobre una pérdida?

Carta de Club Libritos
Acompañamiento del libro: Elvis nunca se equivoca
Todas las personas experimentamos pérdidas a lo largo de nuestra vida, puede tratarse de seres queridos, familiares, amistades, conocidos o mascotas. En el caso de los niños, es muy importante tratar el tema conforme vayan creciendo o se vayan presentando sucesos en su vida. Lo primordial es escucharles y hacerles saber que cuentan con el apoyo de su familia ante cualquier circunstancia.
La pérdida de un ser querido es una situación difícil que nos enfrenta ante el dolor e incertidumbre producto de su ausencia. Durante la infancia puede ser un concepto difícil de entender por algunos niños, aunque conforme crecen su madurez mental comienza a facilitarles reflexionar al respecto.
El proceso de recuperación ante una pérdida es conocido como duelo. Para enseñar a los niños a superar el duelo debemos tomar en cuenta su edad, nivel de madurez psicológica y el tipo de relación con la persona. Lo ideal es llevar un acompañamiento familiar, con personas empáticas y cariñosas, que ayuden a construir un lugar seguro a partir de cuidados físicos y emocionales. Por ello se recomienda:
  • Hablar con la verdad: la persona que les comunique lo acontecido debe ser alguien a quien estiman y en quien confían. Debe hablarles con franqueza pero a la vez con suavidad para entablar un diálogo apropiado para un niño.
  • Escuchar: para lograr que expresen sus sentimientos es necesario guardar silencio un momento y escuchar. Es importantísimo aclarar sus dudas y poner atención a lo que expresan.
  • Identificar y apoyar: algunos pequeñitos pueden llegar a sentirse culpables o impotentes. En ese caso se les debe explicar que no tienen por qué sentirse así y buscar vías de escape para combatir el sentimiento de culpabilidad.
  • Respetar: permite que se expresen sin limitar sus emociones. Evita por completo estereotipos como “los niños no lloran”, el llanto es una de las vías principales para expresarse y superar el proceso.
  • Explicar: la forma en la que la pérdida afectará directa o indirectamente en su vida cotidiana.
  • Incluir: ofrece la oportunidad de asistir a las ceremonias, rituales o planes y decisiones que se lleven en honor a su ser querido.
  • Demostrar: que eres una persona en la que puede confiar, una fuente de seguridad y cariño ante el miedo e incertidumbre venideros.
  • Preguntar: si les gustaría platicar, recibir cariños o realizar alguna actividad para despejar su mente. Busca maneras para procesar su duelo y respeta si es que deciden apartarse durante un tiempo para estar a solas.
  • Pedir ayuda: en algunos casos para superar el duelo es necesaria la intervención de un especialista para darle un acompañamiento adecuado y ayude a aclarar las dudas que surjan, tanto del niño como de sus cuidadores.
  • Adaptar: en todo momento el acompañamiento debe ser de acuerdo a su edad y nivel de desarrollo, eligiendo un lenguaje y ejemplos adecuados. También es bueno adaptarse al ritmo en que va retomando sus actividades normalmente, ofreciendo siempre un espacio para expresar sus sentimientos, lo cual no siempre será con palabras sino también con gestos, actitudes o acciones.
  • Compartir: es positivo para sus cabecitas saber que tú también has vivido y experimentado pérdidas y pasado por un duelo. De esta manera les haces entender que todos vivimos situaciones similares, podemos superarlas y estamos unidos en familia para acompañarle.
A muchos padres les cuesta encontrar las palabras adecuadas para ayudar a sus hijos y animarlos a procesar una pérdida. Y es que no se trata de algo fácil, muchas veces los mismos padres pueden estar atravesando su propio duelo y procesando sus propias emociones. Por ello es importante acompañarse mutuamente en el proceso, compartiendo sus sentimientos y abriéndose.
Dependiendo del tipo de relación que haya tenido tu pequeño con la persona en cuestión influirá en el proceso de superación de su pérdida. Si se trata de un abuelo puede que procesen lo acontecido más rápido, debido a su longevidad o alguna condición de salud que lo hubiera hecho ver frágil durante sus últimos días.
En cambio, cuando se trata de una persona más joven o quienes se despiden después de un suceso trágico o una enfermedad prolongada el proceso es distinto. Pero sin duda el momento más difícil que puede experimentar un niño es la pérdida de uno de sus padres, situación que puede necesitar acompañamiento durante varios meses o incluso años.
Si crees que tu hijo está teniendo problemas para salir adelante en el proceso de duelo lo más recomendable es buscar una terapia profesional y la opinión y apoyo de sus maestros o psicólogos escolares. De esta manera pueden contar con un apoyo externo y además le demuestras a tu pequeño que no está mal buscar ayuda, es un acto de fortaleza para superar situaciones difíciles.
Recuerda siempre que el mejor acompañamiento es el que puedes darle con cariño, comprensión y demostrando tu amor incondicional.
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