Alimentos benéficos para niños con alergias

Las alergias son reacciones del sistema inmunitario a determinadas plantas, animales, alimentos, picaduras de insectos y otras cosas. El sistema inmune nos protege de las enfermedades luchando contra gérmenes como bacterias y virus, pero, si somos alérgicos, reacciona de manera desproporcionada e intenta “luchar” contra elementos completamente inofensivos. Por ello, provoca estornudos, picores y otros síntomas propios de las reacciones alérgicas.
¿Cuándo podemos sospechar que existe una alergia? Cuando un pequeñito muestra síntomas repetidos o crónicos de resfrío, malestar estomacal, sarpullido o enrojecimiento de la piel, así como malestar general en las vías respiratorias, ya sea después de estar expuesto a ciertas condiciones o agentes externos (alimentos, animales, plantas, insectos, etc.) y que, a pesar de recibir tratamiento, pueden durar semanas. Un indicador muy común es que aparecen en la misma época del año o al comer ciertas frutas, verduras o algún tipo de alimento, o bien, al convivir con mascotas o animales.
Pueden generarse a partir de una tendencia genética, lo que vuelve a algunos pequeños más proclives a desarrollarlas que otras personas. Al responder a una permanencia hereditaria, significa que son transmitidas de padres a hijos. Pueden desarrollarse desde la etapa de la lactancia, la infancia, la adolescencia o la edad adulta, pero sus efectos suelen reducirse con la edad. Existen algunas que permanecen, como es el caso de las que son provocadas por alimentos
Los agentes que provocan las reacciones (como el polen, la hierba, ciertos alimentos, residuos de algunas mascotas, piquetes de insectos, etc.) se llaman alérgenos. Cuando nuestro sistema inmune reacciona contra estos y presentamos síntomas, significa que somos alérgicos a alguna de estas sustancias. Los más frecuentes son:
  •  Ácaros de polvo, unos insectos diminutos que viven entre la ropa, sábanas, etc.
  • Polen de la hierba, las flores y los árboles
  • Moho
  • Materiales como el látex, el algodón y algunos otros textiles
  • Alimentos como la leche, el trigo, la soya, el huevo, los frutos secos, los mariscos y las legumbres, como pueden ser los chícharos, los cacahuates o las alubias.
 
Los síntomas más comunes ocasionados por estos alérgenos son estornudos, secreción nasal, picor en los ojos y nariz, dolor de garganta, emisión de silbidos al respirar y sensación de ahogo. Hay algunas reacciones, como las alimentarias, que pueden generar problemas a lo largo del año, pero hay otras que solo crean problemas durante determinadas estaciones, como las alergias al polen.
Si es que tu peque sufre alergias estacionales, lo mejor es prestar atención a los niveles ambientales de polen y trata de que permanezca al interior de casa hasta que haya terminado la temporada. Durante la primavera y el verano los niveles de polen suelen ser más altos por la tarde, y a finales de verano e inicios de otoño, los niveles de polen son más altos por las mañanas.
En la mayoría de los casos, las alergias pueden controlarse evitando los alérgenos, por ello es importante tenerlos bien identificados. Pero si los síntomas persisten, lo ideal será utilizar algún medicamento recetado para acabar o disminuir los síntomas. Existen también tratamientos de inmunoterapia, comúnmente conocidos como vacunas contra las alergias.
Este tratamiento consiste en administrar pequeños extractos de alérgenos (polen, veneno de insectos, pelo de animales, etc.) mediante inyecciones y tomas orales o sublinguales, causando una reacción controlada. Las dosis se incrementan gradualmente para que el cuerpo vaya creando inmunidad a dichos elementos.
Por su parte, los alimentos causantes de reacciones alérgicas de manera más frecuente son:
  • Cacahuates
  • Mariscos
  • Pescados
  • Leche, sobre todo la de vaca
  • Huevos
  • Soya
  • Trigo
  • Semillas de girasol y sus derivados
 
Una persona con una alergia alimentaria puede tener una reacción alérgica leve o una reacción más grave, puede ser inmediata o aparecer horas después de consumir un alimento. Las reacciones de este tipo suceden cuando, después de comer, el cuerpo segrega ciertas sustancias al torrente sanguíneo. Una de las principales es la histamina. Su liberación provoca reacciones que afectan los ojos, la nariz, la garganta, el sistema respiratorio, la piel y el sistema digestivo principalmente.
Algunos de los primeros signos de que un niño puede estar presentando una reacción alérgica pueden ser la aparición de moqueo nasal, una erupción que causa urticaria, cosquilleo en la lengua o los labios. Otros signos pueden ser:
  • Opresión en la garganta
  • Ronquera o afonía
  • Hacer silbidos al respirar
  • Tos
  • Náuseas
  • Dolor abdominal
  • Diarrea
 
En los casos más graves de intoxicación por alergia a algún alimento, se presenta una reacción llamada anafilaxia. Se trata de una reacción grave en la que ocurren varios problemas a la vez. Puede afectar la piel, la respiración, la digestión, el ritmo y presión cardiaca, llegando a estrechas las vías respiratorias e inflamar la lengua, representando un riesgo de asfixia. Por lo general, las personas propensas a esta reacción deben disponer de un plan de acción en caso de emergencia, teniendo a su alcance un medicamento para impedir que los síntomas se compliquen.
La mayoría de niños superan las alergias alimentarias más comunes, como a la leche o los huevos, disminuyendo las reacciones adversas casi hasta desaparecer. Sin embargo, hay algunas, como la alergia a los cacahuates, nueces, mariscos y pescados, que suelen permanecer de por vida.
¿Qué alimentos son benéficos para niños alérgicos?
En general, podríamos decir que una dieta variada de frutas y verduras de temporada, con cereales integrales y legumbres, integrando pescado fresco y carnes rojas en menor medida, limitando los productos procesados. La infancia es el mejor momento para enseñarle hábitos saludables a los niños. Cuando normalizamos en ellos una dieta variada y equilibrada, es más probable que adopten este hábito durante su vida adulta.
A continuación, mencionamos algunos de los alimentos beneficiosos para los pequeñitos con algún tipo de alergia.
 
  1. Hortalizas y frutos de color rojizo
La cebolla roja, el repollo, los arándanos y las manzanas contienen quercetina, un nutriente que dota a algunas frutas y verduras de su color rojo y son benéficos para los niños con alergias. Interviene en la producción de histamina, controlando los niveles de la misma. 
  1. Pimientos, coles de Bruselas, coliflor y brócoli
Contienen cantidades grandes de vitamina c. Actúa como antihistamínico natural, inhibiendo sus niveles en la sangre. Adicionalmente, su potencial antioxidante contrarresta los efectos inflamatorios que pudiera producir algún alimento irritante.
  1. Cítricos
Aunque también son ricos en vitamina C, algunos de sus componentes afectan las rutas de producción de histamina, por lo que son un buen aliado para los peques con alguna afección alérgica. 
  1. Salmón, atún y sardinas
Aunque los pescados azules contienen más histamina que los pescados blancos, contienen cantidades mayores de ácidos grasos omega 3, cuyo potencial antiinflamatorio es ampliamente conocido y recomendado.
  1. Piña
Aporta un compuesto llamado bromelina, que se caracteriza por su función antiinflamatoria, siendo útil para aliviar reacciones alérgicas de tipo respiratorias.
  1. Frutos secos
A pesar de que los frutos secos son algunos de los causantes de muchas alergias en niños y adultos, son ideales para suavizar la sintomatología de alergias entre niños que no presentan reacciones ante ellos. Contienen vitamina E, magnesio y ácidos grasos omega 3, que son micronutrientes de alto potencial antialérgico.
  1. Aceitunas y aceite de oliva
La vitamina E es una vitamina liposoluble presente en aceites vegetales como el de oliva, y es capaz de reducir la inflamación producida por reacciones alérgicas.
  1. Cereales integrales y quinoa
El magnesio tiene propiedades broncodilatadoras y antihistamínicas de manera natural, por lo que son ideales para aliviar algunos síntomas de las alergias. También está presente en las espinacas y los berros.
  1. Probióticos
Una de las principales funciones de los probióticos es la de mantener el equilibrio en la flora intestinal, y la participación de estas bacterias benéficas en la respuesta inmunitaria es crucial. Las alergias constituyen una respuesta inmune desmesurada e inadecuada frente a un antígeno que no representa peligro alguno para el organismo. La capacidad de los probióticos para fortalecer la defensa inmune resulta de gran importancia para evitar reacciones alérgicas en la infancia.  
 
Una alimentación balanceada y variada puede ayudar a los niños con alergias a gestionar sus síntomas. La inclusión de alimentos ricos en nutrientes como vitamina c, omega 3, quercetina, bromelina y probióticos puede contribuir a aliviar las reacciones alérgicas y fortalecer su sistema inmunológico.
Es importante recordar que cada niño es diferente, por lo que siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud o nutriólogo para diseñar un plan alimenticio que se ajuste a las necesidades específicas de cada peque con alergias, asegurando así su bienestar y desarrollo adecuado.
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