Carta pedagógica: Actividades de reforestación para niños

Acompañamiento del libro: Greta y los gigantes

 Cuando hablamos de reforestación nos referimos a una serie de actividades destinadas a repoblar zonas deforestadas para recuperar zonas boscosas antes arrasadas por las actividades humanas, fenómenos climáticos o incendios forestales. Actualmente, en zonas de Asia, África y el Amazonas se llevan a cabo acciones para recuperar ecosistemas con buenos resultados de por medio, aunque todavía queda un camino por recorrer para muchos otros países del mundo.
Es de vital importancia educar a los niños y sensibilizarlos para que comprendan la urgencia de promover acciones que detengan el cambio climático y la depredación de los ecosistemas nativos. Mediante la reforestación, podemos aportar nuestro granito de arena para la conservación del medio ambiente. 
“Nunca somos demasiado pequeños para hacer la diferencia” Greta Thunberg 
La educación ambiental es fundamental para que los niños tomen conciencia de la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente, así como las formas de vida que lo habitan con las cuales compartimos este planeta que cohabitamos. Sembrando, cuidando y preservando especies nativas de árboles de los ecosistemas donde habitamos podemos ponerle un alto a la depredación ambiental, lo cual nos asegurará un mejor futuro para todos.
Con acciones diarias como reducir nuestro consumo de productos de un solo uso, el reciclaje, la reutilización de productos y la reforestación, podemos sumar pequeñas acciones para marcar grandes diferencias. De esta manera protegemos nuestro hogar: el mundo donde coexistimos especies de todas formas y colores.
Los árboles son un recurso infravalorado muchas veces, ya que tardan en crecer, ocupan grandes extensiones de espacio, requieren de ciertos cuidados, no tienen acceso a internet y tampoco sirven como gadget electrónico. Sin embargo, ayudan a regular la temperatura del planeta, retienen agua, previenen la erosión del suelo, sirven como barrera ante huracanes y tornados, sus raíces evitan derrumbes en las montañas, sirven como hogar para muchas especies animales, ¡ah! Y también generan oxígeno, además de filtrar el dióxido de carbono de nuestra atmósfera. ¿Parece poco como para dejarlo pasar desapercibido, no lo creen?
Por medio de la reforestación, mejoramos nuestra calidad de vida y la de muchas personas y criaturas más. Algunos de sus efectos son:
  • Mejoramos la calidad del oxígeno en las ciudades.
  • Mejora el desempeño de la cuenca hidrográfica, protegiendo también el suelo de la erosión.
  • Aseguramos la producción de árboles maderables para fines industriales.
  • Creamos zonas seguras para especies que viven en su hábitat.
  • Luchamos contra el calentamiento global, filtrando dióxido de carbono de la atmósfera.
  • Aseguramos la existencia de áreas recreativas donde podemos convivir en paz con la naturaleza.
Solo por mencionar algunas de las acciones que ocurren directa o indirectamente al rescatar zonas boscosas. Estas acciones se implementan principalmente con especies nativas del lugar y con aquellas que tienen un crecimiento más rápido, sin interferir negativamente o interrumpiendo las cadenas tróficas de su ecosistema. 
¿Cómo podemos involucrar en acciones de reforestación a nuestros pequeñitos?
  • Antes de embarcarnos en la aventura, es esencial que los pequeños comprendan la importancia de los árboles para nuestras actividades diarias. Explicarles el papel que juegan en la purificación del aire, la conservación del suelo y la biodiversidad es un primer paso esencial.
  • Tenemos que investigar la diversidad de especies que integran nuestro entorno natural, para después elegir cuáles son las más adecuadas para reproducir en nuestra comunidad. Podemos también optar por aquellas especies que se adapten al clima y suelo de la región sin intervenir negativamente con las especies locales, aunque lo más recomendable es optar por especies nativas del lugar para preservar la diversidad.
  • Organicen una salida al aire libre, puede ser a un parque, jardín comunitario o un área designada para la deforestación, como puede ser un área natural protegida, una reserva natural, un bosque, etc. Asegúrate de contar con el permiso necesario y el acompañamiento de personas experimentadas de la comunidad para planear la logística y garantizarles una bonita experiencia.
  • Proporciona a los niños las herramientas adecuadas, como palas de su tamaño, cubetas para regar las plantas, guantes, y, por supuesto, semillas o plántulas de las especies escogidas. La supervisión es clave para guiar a los peques y asistirlos, enseñándoles a cavar agujeros, a colocar las plantas o semillas y a cubrirlas con tierra suavemente. Después del proceso de plantado, debemos involucrarnos en el proceso de cuidado, con el riego continuo y el monitoreo de su crecimiento.
  • Celebren sus logros, después de realizar la deforestación y los cuidados que implica el crecimiento de un árbol saludable puedes felicitar a tu peque, incluso una pequeña recompensa no estaría nada mal. De esta forma verán su esfuerzo materializado, además de que tomarán conciencia de los beneficios de ser responsables con el medio ambiente.
La reforestación no solo es una actividad para mejorar el medio ambiente, sino también una oportunidad invaluable para que los niños aprendan sobre el trabajo en equipo, la responsabilidad, y la importancia de cuidar nuestro hogar compartido, la Tierra. Cuando fomentamos su participación activa en estas actividades, no solo estamos sembrando semillas de diversas especies de árboles, también sembramos la semilla del amor por la naturaleza y la responsabilidad por nuestro entorno en las generaciones futuras.
“Si unos pocos chicos pudimos conseguir titulares alrededor del mundo, imagínense lo que podríamos hacer todos juntos si realmente quisiéramos” Greta Thunberg
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